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martes, 12 de febrero de 2019

Reseña: The Final Wish

Director: Timothy Woodward Jr.
Guion: Jeffrey Reddick, William Halfon y Jonathan Doyle.
Año: 2019

Los jinn o djinn son seres sobrenaturales conocidos desde tiempos pre-islámicos en la región de Arabia. La primera vez que escuché sobre los jinn fue en la película “Wishmaster” de Robert Kurtzman en 1997, una película que aterrorizó mi niñez, donde el jinn es un ser malvado que concede deseos y se fortalece con cada de deseo que concede. Por alguna razón no fue hasta bastante tiempo después que me percaté de las similitudes de este jinn con el genio de “Aladdin”, película animada infantil del 1992. Ambos seres deben otorgar tres deseos a quien lo despierte para cumplir su objetivo, solo que el genio de “Aladdin” busca su libertad, mientras que el jinn de “Wishmaster” busca cruzar al mundo de los mortales un ejército de jinns y crear caos y destrucción.

En “The Final Wish” Aaron es un joven recién graduado de una escuela de leyes quién intenta conseguir trabajo como abogado y lograr estabilidad en su vida. Durante este proceso recibe la noticia sobre la muerte de su padre y decide ir a la casa de su madre para ayudarla en este proceso. Mientras buscaba entre las pertenencias de su recién fallecido padre encuentra una misteriosa urna que es más de lo que parece. Mientras sus deseos se hacen realidad, Aaron piensa que finalmente su vida comienza a ponerse en el rumbo correcto hasta que descubre la razón y el precio de su buena fortuna.

El concepto de los jinn, tal como lo hizo “Wishmaster” y otras películas, puede ser fácilmente adaptado al cine de horror. “The Final Wish” es la más reciente en unirse a este grupo. En “The Final Wish”, diferente a como ocurre en otras películas, el jinn debe otorgar siete deseos a quien lo despierte para cumplir su objetivo, lo que da paso a prolongar las interacciones entre el jinn y el humano. Esto está muy desaprovechado, ya que, aunque el jinn está siempre presente, solo en pocas ocasiones presiona a Aaron, nuestro protagonista y víctima del jinn, a pedir un deseo. Si me gustó que en ocasiones utiliza el engaño para lograr esto, mostrando su superioridad en poder e inteligencia y poniendo a su víctima en una posición de frustración ante su impotencia. Diferente a lo que ocurriera con el genio de “Aladdin” o el jinn the “Wishmaster”, el objetivo de este jinn es quedarse con el alma de su víctima.

Aunque la premisa del jinn es interesante, el guion no le hace justicia. Mucho del tiempo se dedica a conocer los problemas del protagonista Aaron, que, aunque son importantes para entender el motivo de sus deseos, resulta demasiado extenso. El guion también resulta poco creíble y los diálogos y situaciones muchas veces se sienten forzados o incoherentes, en casos por insertar ideas que no tienen sentido con el resto de la historia y que terminan rompiendo con la fluidez de la narración. Los problemas en la narración de la historia empeoran cuando se conoce que el director Timothy Woodward Jr. (“Hickok”) y los escritores Jeffrey Reddick (“Final Destination”), William Halfon y Jonathan Doyle, a excepción de los últimos dos experimentados en el cine y en el caso de Reddick, específicamente en el cine de horror.  Las actuaciones tampoco ayudan a la fluidez, ya que la mayoría de los personajes están sobreactuados y en casos terminan pareciendo personajes de una película de comedia. Esto es curioso, ya que la mayoría de los actores en esta película son experimentados en el cine. Esta película cuenta con Michael Welch (“Twilight”) como el protagonista Aaron y Melissa Bolona (“The Hurricane Heist”) como Lisa, al igual que con leyendas del cine de horror como Lin Shaye (“Insidious”) y Tony Todd (“Candyman”). Para mi gusto solo Todd logra una actuación convincente, aunque su participación se limite a solo unos minutos, con un diálogo malo y una situación sin demasiada importancia en la trama.

“The Final Wish” pudo haber hecho mucho más con una premisa tan interesante, un buen elenco y un director y escritores experimentados. Solo algunos momentos y el final, que resulta siendo gratamente inesperado, resultan disfrutables, mientras que el resto de la película solo provoca indiferencia. Los “jump scares” son bastante buenos, pero la mayoría no tiene mucha relevancia con la trama y los mejores se muestran en el trailer, reduciendo considerablemente su efecto y disfrute. Principalmente es el guion, con situaciones innecesarias y diálogos forzados los principales elementos responsables de una floja historia y que evitan que esta película resulte en una mejor experiencia.




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