Director: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett Guion: Stephen Shields y Guy Busick Reparto: Melissa Barrera, Dan Stevens, Alisha Weir, Kathryn Newton, Kevin Durand, Giancarlo Esposito Año: 2024
Dentro del mundo del horror, los vampiros son mis criaturas favoritas, y eso tiene una consecuencia curiosa, ya que puedo reconocer objetivamente que una película de vampiros es mala y aun así disfrutarla de principio a fin. Por eso, cuando llega una que de verdad es buena, la sorpresa es doble, y "Abigail" cae de lleno en ese grupo. La dirigen Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, el dúo de Radio Silence que ya había encerrado a un grupo de personajes en una mansión llena de sangre y humor negro con "Ready or Not", y aquí regresan a esa fórmula con colmillos de por medio.
En "Abigail" seguimos a un grupo de mercenarios que secuestra a una niña bailarina de ballet, hija de un hombre poderoso, con un plan que en papel parece sencillo: mantenerla como rehén en una mansión apartada durante una noche, cobrar el rescate, repartirse el dinero y desaparecer cada uno por su lado. Entre ellos están Joey (Melissa Barrera), Frank (Dan Stevens), Sammy (Kathryn Newton) y Peter (Kevin Durand), y el secuestro sale exactamente como lo planificaron. El problema empieza cuando esa noche que debía ser tranquila se interrumpe con una primera muerte de una violencia que no parece humana, y lo que era un trabajo sencillo se convierte en una cacería en la que los secuestradores pasan a ser las presas. La película nunca esconde del todo qué es Abigail, puesto que el propio mercadeo la vende como una niña vampiro, así que el placer está en ver cuánto tardan ellos en entenderlo.
La premisa es sencilla, y la verdad es que no necesita nada más. Desde el principio la película construye dos tensiones a la vez, la del grupo, donde nadie confía en nadie y cada uno vela por su propia vida, y la de la casa, donde las muertes empiezan a acumularse sin que nadie sepa quién las provoca. Cuando la violencia escala, las dos se alimentan entre sí. La figura de la niña vampiro tiene su propia tradición en el género, desde la Claudia de "Interview with the Vampire" hasta la Eli de "Let the Right One In", pero donde esas películas usan el cuerpo infantil para hablar de soledad y de tiempo detenido, "Abigail" lo usa como un chiste cruel sobre lo mucho que subestimamos lo que parece inofensivo.
Las escenas que mezclan el ballet con el horror son lo que más me gustó de la película. El ballet siempre se ha visto como un baile pulido, elegante y controlado hasta el último gesto, y aquí lo vemos ejecutado sobre un charco de sangre por una niña que al inicio se ve inocente y que termina siendo un monstruo agresivo. Buena parte de eso descansa sobre Alisha Weir, que maneja con precisión la transición entre la niña asustada y el depredador, y que además tiene momentos intermedios en los que vuelve a verse como una niña normal mientras suelta comentarios sarcásticos que no van nada de acuerdo con su apariencia. Aun cubierta de sangre sigue pareciendo inocente, y esa contradicción es la que hace funcionar al personaje.
El resto del elenco también hace un gran trabajo. Dan Stevens ("The Rental", "Apostle") y Kathryn Newton ("Freaky", "The Devil's Mouth") ya tienen experiencia en el género, pero quien más me gustó fue Kevin Durand, a quien vimos hace poco en "Ready or Not: Here I Come", y que aquí interpreta a un mercenario alto, robusto y fuerte que la película presenta como un tipo sumamente torpe. Sobre él recae buena parte de la comedia, y sus momentos son los más efectivos de la película.
Hay mucha violencia y mucha sangre, y los efectos están muy bien hechos, desde el maquillaje de la vampira hasta el gore, que es abundante y nunca se ve barato. También hay mucho humor, y lo interesante es que no se siente forzado, sino que acompaña la trama y el momento en que ocurre. Uno podría pensar que tanta comedia terminaría afectando la atmósfera, pero no sucede, y es que el horror aquí no viene del encierro en la casa, sino de la sensación de que hay un ser poderoso y violento acechando a cada personaje, algo que la comedia nunca interrumpe.
Lo único negativo que puedo señalar, y quizás sea algo más personal por tratarse de mi criatura favorita, es la facilidad con la que mueren los vampiros. Para ser seres tan poderosos como la película los presenta, se sienten bastante fáciles de matar, hasta el punto de que por momentos parecen morir con menos esfuerzo que un humano.
"Abigail" es una película de vampiros muy entretenida, que entiende su premisa sencilla y la explota con gore bien hecho, una actriz infantil sobresaliente y una comedia que suma en lugar de restar. Los fanáticos de "Ready or Not" y de las películas de encierro con humor negro la van a disfrutar muchísimo, mientras que quienes busquen un horror vampírico solemne, o no toleren grandes cantidades de sangre, no encontrarán mucho atractivo en ella.
Rating: 8/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
El gran engaño de la película está en Valdez, el supuesto hombre de confianza del padre de Abigail que, según los rumores del grupo, es quien estaría detrás de las muertes. Valdez no existe, y detrás de ese nombre está la propia Abigail. Lo que los mercenarios creían un secuestro bien planificado es en realidad la forma de operar de ella y de su padre, Lazar, un vampiro centenario que vive en tiempos modernos como un líder criminal. Atraen a sus enemigos con un trabajo aparentemente fácil, los llevan hasta la mansión y los dejan encerrados con Abigail para que ella se encargue del resto.
Al final solo quedan Joey, Abigail y Frank, que para entonces ya ha sido convertido en vampiro y pretende matar tanto a Abigail como a su padre para quedarse con todo el imperio, y a Joey de paso. Abigail resulta ser mucho más difícil de matar de lo que él calculaba, y entre ella y Joey terminan venciéndolo. Esa alianza no aparece de la nada, ya que la película la viene construyendo desde el principio. Joey carga con la culpa de haber abandonado a su hijo, un instinto maternal herido que la lleva a velar por que no lastimen a la niña incluso luego de saber lo que es. Abigail, por su parte, ha sido ignorada por su padre durante mucho tiempo y carga con el deseo inverso, el de ser querida. Cada una encuentra en la otra lo que le falta.
Poco después llega el padre a la mansión, y en la conversación la película deja caer varios indicios de que Lazar es Drácula, y de que lo que acabamos de ver es la historia de la hija de Drácula. Nunca lo dice de forma explícita, pero queda implícito. Su padre no tiene intención de dejar salir a nadie con vida, y es Abigail quien defiende a Joey para que pueda irse. Joey sale de la casa y la película termina ahí, con la hija de un monstruo eligiendo, por primera vez, a alguien que la trató como una niña.

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