Director: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett Guion: Guy Busick y R. Christopher Murphy Reparto: Samara Weaving, Kathryn Newton, Sarah Michelle Gellar, Shawn Hatosy, David Cronenberg, Elijah Wood Año: 2026
Me tardé en ver esta película y el motivo fue puro escepticismo. "Ready or Not" funcionaba como una pieza cerrada: una noche, una casa, una regla, y un final que no dejaba nada pendiente. No veía de dónde se podía sacar una secuela que no fuera un intento de exprimir el éxito de la primera, así que llegué sin expectativas. No puedo decir que superara mis expectativas porque prácticamente no tenía ninguna, pero sí me sorprendió, y la disfruté bastante más de lo que esperaba. Eso sí, conviene decirlo temprano: igual que la primera, esta es una película a la que no hay que buscarle mucha vuelta, y te sale mejor apagar el cerebro y disfrutarla por lo que es.
"Ready or Not: Here I Come" arranca exactamente donde termina la primera, con Grace (Samara Weaving) saliendo de la mansión de la familia con la que estuvo a punto de emparentar y de la que logró escapar. Llega la policía, llega la ambulancia y se la llevan al hospital, y ahí nos enteramos de que el juego no acabó donde creíamos. La familia pertenecía a un grupo más grande de familias, y con su desaparición queda vacante un puesto de liderato dentro de ese grupo. La condición para reclamarlo es matar a la persona que acabó con la familia anterior, es decir, a Grace. El juego empieza otra vez, ahora con varias familias detrás de ella, y ella lo sabe desde el principio. Poco antes de que arranque la cacería aparece en el hospital su hermana Faith (Kathryn Newton), que estaba registrada como su contacto de emergencia, y queda envuelta en el problema aunque no sea el objetivo.
La relación entre las hermanas es lo que le da un piso emocional a la película, y es la mejor decisión del guion de Guy Busick y R. Christopher Murphy. No se llevan bien, pero hay afecto real debajo: lo que las separó fue un problema concreto que nunca resolvieron, y la película lo va abriendo poco a poco mientras la situación las obliga a depender una de la otra. La química entre Weaving y Newton se siente genuina y no forzada, y el guion tiene el cuidado de tratarlas a ambas como protagonistas en lugar de que una le quite el lugar a la otra. Es el mismo movimiento que hacía la primera con el matrimonio de Grace y la familia de su esposo: el drama familiar no está de adorno, está ahí para que la protagonista tenga algo que la sostenga cuando empiece a devolver los golpes.
Conviene ser claro con el género, porque la película se presenta como horror y no lo es del todo. Lo que hay aquí es acción con violencia exagerada y muertes aparatosas, más la temática de la secta satánica que sostiene todo el asunto, y esos dos elementos son la única parte que se puede llamar horror con propiedad. El resto se maneja como comedia de acción, exactamente igual que la primera. Bettinelli-Olpin y Gillett siguen entendiendo que la violencia excesiva y el chiste tienen que llegar juntos para que ninguno de los dos incomode, y la mayor parte del tiempo lo logran. A diferencia de la primera, esta no se limita a un solo escenario, aunque el grueso de la acción termine ocurriendo igual en una mansión.
Donde falla es en la comedia, y es curioso porque la comedia también es lo que mejor hace. Hay momentos que no son graciosos y se sienten más incómodos que divertidos, y hay un par de personajes que desentonan por completo: se los empuja a ser más chistosos de lo que el material aguanta y el resultado es vergüenza ajena. No arruinan la película, pero cada vez que aparecen se nota el bajón de nivel. Fuera de esos tramos la comedia funciona bien y sabe cuándo callarse.
En el reparto hay dos sorpresas agradables. Sarah Michelle Gellar y Elijah Wood ("Come to Daddy") aparecen en papeles que uno no espera encontrar en este tipo de película, y ambos se acomodan al tono sin esfuerzo. Pero el centro sigue siendo Samara Weaving, y esta película la termina de instalar como una de las actrices más importantes del género. Ya venía acumulando trabajo en esta dirección, incluyendo "Guns Akimbo", y las dos "Ready or Not" son sin discusión lo más conocido de su carrera. Kathryn Newton, que ya había hecho territorio parecido en "Freaky", le aguanta el ritmo en cada escena.
La pregunta obligada es cómo compara con la primera. Uno siempre entra a una secuela listo para declararla inferior, y en este caso no puedo: están a la par. El nivel de diversión, la cantidad de violencia y la dosis de horror están al mismo nivel, y lo único que puedo señalar en contra es esa comedia sobreutilizada en un par de tramos. Quien disfrutó la primera va a encontrar exactamente lo que fue a buscar, con la ventaja de una relación entre hermanas que le da algo más de sustancia. Quien busque horror de verdad, con tensión sostenida y sustos, se equivocó de película y ya se había equivocado con la primera. Es acción sangrienta con chistes, hecha con oficio.
Rating: 8/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
El final es directo y no esconde grandes ambigüedades. Grace gana el juego y termina convertida en la líder de la secta, y la forma en la que llega ahí es lo único con algo de ingenio.
La familia que más protagonismo acumula durante la película es una pareja de hermanos, y son ellos los que finalmente consiguen capturarla. Ahí Grace encuentra la grieta en el reglamento. El requisito para que una familia reclame el puesto de liderato es matarla, pero existe una vía alterna: si ella se casa con uno de los concursantes, ese concursante adquiere la posición de poder sin necesidad de matarla. Grace propone el matrimonio con el hermano varón y la boda se celebra. Lo que ella ya sabía, y ellos no calcularon, es que el reglamento prohíbe matar a otro concursante del juego pero no dice nada sobre matar a un familiar. Una vez casados, el hombre pasa a ser familia, y Grace lo mata. Con eso queda como única heredera del liderato y recibe el anillo que concede la posición.
Y entonces renuncia. Grace tira el anillo dentro de una fosa que los propios miembros de la secta habían abierto. Como la regla establece que quien tenga el anillo al amanecer será el líder, todos los presentes se lanzan a la fosa a buscarlo, y en el proceso empiezan a pelear y a matarse entre ellos por conseguirlo. Amanece sin que nadie lo tenga. Y por la misma regla del juego que ellos escribieron, todos mueren. Eso le permite a Grace y a Faith salir del lugar y sobrevivir a la cacería.
Es un cierre coherente con lo que la primera película había establecido: la secta no es derrotada por la fuerza sino por su propio reglamento, y Grace gana porque es la única que se toma las reglas literalmente mientras los demás las tratan como tradición. La lectura es la misma que sostenía la original, que estas familias están tan atadas a su ritual que el ritual acaba siendo el arma. No hay mucho más que desmenuzar, y la película tampoco pretende que lo haya.

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