Director: Parker Finn Guion: Parker Finn Reparto: Sosie Bacon, Kyle Gallner, Caitlin Stasey, Jessie T. Usher, Robin Weigert, Kal Penn Año: 2022
"Smile" se estrenó en 2022 con muy buenas críticas y yo, por una razón u otra, la fui dejando pasar hasta hace poco. Ahora que por fin la vi, puedo decir que la fama está justificada, y que lo que más me interesó no fue tanto el susto como lo que hay debajo de él. Leída como yo la leo, la película es una metáfora del trauma y de los problemas de salud mental, sobre todo de la depresión, y de la costumbre que tenemos de esconder todo eso detrás de una sonrisa mientras poco a poco nos va consumiendo por dentro.
En "Smile" seguimos a Rose Cotter (Sosie Bacon), una terapeuta de hospital que atiende de emergencia a Laura Weaver (Caitlin Stasey), una paciente en un estado casi psicótico que asegura que algo la persigue y se le presenta con el rostro de otras personas. La sesión termina en un incidente traumático frente a los ojos de Rose, y a partir de ese momento es ella quien empieza a experimentar lo mismo que la paciente le describió. Hay algo que la sigue, que se esconde o que se presenta con la cara de alguien que conoce, y que siempre aparece con una sonrisa bastante inquietante.
Lo que hace interesante al personaje es que Rose, por su trabajo, sabe perfectamente lo que es un problema de salud mental y está expuesta a ellos todo el tiempo, y aun así ha tapado los suyos durante años. Hay además un pasado familiar que la película deja presente sin discutirlo del todo, y que sugiere que parte de lo que le pasa pudo haberlo heredado. Esa idea de lo que se transmite de una generación a otra acerca a "Smile" a películas como "Hereditary", aunque Finn la usa con mucha más contención y prefiere dejarla flotando.
La premisa, eso sí, no es del todo nueva. Hasta cierto punto me recordó a "It Follows", con esa entidad que se le pega a una persona y la atormenta sin descanso hasta que termina con ella. Donde "Smile" encuentra su propio camino es en lo que esa entidad representa, pues si la entendemos como la enfermedad mental, vemos cómo va cobrando fuerza poco a poco hasta consumir por completo a la persona, al punto de llevarla a hacer cosas de las que ni siquiera es consciente. El juego entre lo que es real y lo que no suma mucho a esa lectura, ya que el propio espectador nunca está del todo seguro de lo que está viendo, y termina tan desorientado como Rose.
Las actuaciones son muy buenas en general, aunque hubo algunos momentos puntuales que se me hizo difícil creer. El elenco lo encabeza Sosie Bacon como Rose, junto a Kyle Gallner ("Ghosts of War", "The Cleansing Hour") como Joel, pero la que se queda con la película es Caitlin Stasey como Laura. Su presencia y su sonrisa son las que cargan el ambiente inquietante del resto del metraje, y cada vez que la entidad reaparece, algo de ella sigue ahí. Es este personaje el que logra darle peso al horror de la película.
Mi único reparo es la duración. Con 115 minutos, la sentí un poco larga, y creo que había partes que se pudieron recortar sin perder nada, aunque tampoco llega a afectar demasiado el ritmo, porque la película se mantiene entretenida durante todo su metraje.
"Smile" es una película muy buena y muy entretenida, que parte de una premisa conocida y la convierte en una metáfora de la salud mental muy bien trabajada, aunque por momentos puede resultar difícil de ver. No sé si esa fue la intención de Parker Finn, y esta es mi interpretación, pero es una lectura que la película sostiene de principio a fin. Los que disfrutaron "It Follows" o el horror psicológico que se toma su tiempo la van a disfrutar, mientras que quienes busquen algo más ligero, o prefieran no enfrentarse a temas como la depresión y el suicidio, deberían saber de antemano que la película no los suaviza.
Rating: 8/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
Buscando respuestas, Rose descubre que Laura no fue la primera, ya que ella misma había presenciado el suicidio de su profesor, y que detrás hay una cadena de casos en la que cada testigo termina quitándose la vida, sonriendo, en menos de una semana. La investigación los lleva hasta la única excepción de esa cadena, Robert Talley (Rob Morgan), a quien visitan en prisión. Él les cuenta que la entidad se alimenta del trauma, y que la única salida es matar brutalmente a otra persona frente a un testigo para que la maldición pase a él, que es justamente lo que lo tiene preso.
A partir de ahí Rose entiende que solo tiene dos caminos, o morir ella o matar a otra persona frente a alguien más. Rose no quiere pasarle la maldición a nadie, así que regresa sola a la casa abandonada de su madre, convencida de que si se aísla nadie podrá presenciar su muerte y la maldición terminará con ella, y es también ahí donde empezaron sus propios problemas. Allí la entidad se le aparece con la forma de su madre, y sale a la luz que Rose pudo haberla salvado y eligió no hacerlo. En el forcejeo Rose provoca un incendio y parece haber acabado con la entidad, pero su huida resulta ser otra ilusión. La entidad le muestra su verdadera forma, se mete dentro de ella y la posee, y Rose se rocía con combustible y se prende fuego justo cuando Joel, que la había rastreado hasta la casa, derriba la puerta.
Joel es entonces el testigo de esa muerte, la maldición pasa a él y el ciclo continúa. Si mantenemos la lectura de salud mental, el final es tan cruel como coherente, ya que Rose intenta cargar sola con lo que la consume, aislándose en el lugar donde todo empezó, y es justamente ahí donde la alcanza la culpa que llevaba años escondiendo. El trauma no se destruye con un gesto definitivo, y el daño que no se atiende termina alcanzando a quien está más cerca.

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