Director: Jean Luc Herbulot Guion: Jean Luc Herbulot Reparto: Yann Gaël, Roger Felmont Sallah, Mentor Ba, Evelyne Ily Juhen, Bruno Henry Año: 2022
Todavía no sé del todo cómo me siento con esta película, y eso ya dice algo a su favor. Hay películas que se resuelven solas mientras uno las ve y otras que siguen trabajando días después, no porque escondan un acertijo sino porque mezclan cosas que uno no está acostumbrado a ver juntas. "Saloum" pertenece al segundo grupo. Jean Luc Herbulot arma un thriller de operativos, lo hace derivar hacia el western y termina soltando espíritus en el último tramo, y lo raro es que ninguna de esas transiciones se siente forzada.
En "Saloum" seguimos a un trío de mercenarios altamente eficientes que han sido contratados para extraer a un narcotraficante mexicano y llevarlo a Dakar. Cumplen el objetivo sin dificultad, porque son buenos en lo que hacen y la película se toma el trabajo de demostrarlo, pero el avión en el que salen se accidenta y terminan haciendo un aterrizaje de emergencia en la región de Saloum, en Senegal. Buscando materiales para reparar la nave llegan a una aldea pequeña donde rige una regla sencilla: cualquiera es bienvenido siempre que participe en las tareas del lugar. El grupo acepta y se queda. Y el lugar tiene bastantes más secretos que herramientas.
Lo que mejor funciona es el desarrollo de los personajes. Llega un punto en el que uno sabe perfectamente que lo que este trío hace para vivir no está bien, y aun así se encariña con ellos y quiere saber qué les va a pasar. Yann Gaël sostiene el centro de la película con una contención que le sirve muy bien al personaje, y el reparto completo trabaja a ese nivel. Hay una decisión de producción que conviene celebrar aparte: la película ocurre en África y se habla en las lenguas del lugar, sin buscar una traducción cómoda ni meter actores de otros países para ganar alcance. Esa fidelidad se nota en cada escena y es parte de por qué el material se siente vivido en lugar de investigado.
Los cambios de género son el rasgo más comentado y con razón. El primer tramo es puro operativo militar, seco y competente. Después la película se acomoda en algo mucho más cercano a un western, con la aldea funcionando como el pueblo fronterizo donde forasteros armados se sientan a comer con gente que los mide. Y en el último tercio entran los elementos sobrenaturales. La referencia estructural obligada es "From Dusk Till Dawn", que hizo el mismo movimiento de criminales en fuga hacia horror sobrenatural, aunque Herbulot lo ejecuta con mucha menos euforia y bastante más carga política. En 84 minutos el ritmo se mantiene firme y las mutaciones se sienten como los pasos necesarios para llevar el guion de un punto a otro.
Donde "Saloum" falla es en el horror, y esto hay que decirlo sin rodeos porque es lo que le impide ser una película mayor. Los espíritus no están trabajados al nivel del resto. Se explica cómo operan, pero nunca queda del todo claro, y apenas ocupan una porción del metraje. Al material le hacía falta más fondo y un tono bastante más oscuro para que la amenaza pesara. Peor todavía es la lógica: son entidades sobrenaturales a las que se puede vencer con cortaduras y disparos, es decir, con cosas que afectarían a un humano cualquiera. Cuando lo sobrenatural se resuelve con balas, el sub-género pierde exactamente lo que lo separa de un thriller de acción. El final me gustó, pero merecía más explicación y más disposición a desmenuzar lo que plantea.
Lo que sí me parece admirable es el uso del género como vehículo. Una de las cosas que más valoro en el cine de horror es cuando el sub-género sirve para traer un tema que importa, y aquí Herbulot lo usa para hablar de la colonización, de la esclavitud y del abuso infantil, y de cómo un problema que empieza siendo geopolítico se convierte en un problema de salud mental y después desemboca en violencia. Ese recorrido, del daño histórico al daño individual y de ahí a la sangre, es la película entera vista desde arriba.
Quien busque cine africano de género con algo real que decir, y quien disfrute las películas que cambian de forma a mitad de camino, va a encontrar aquí una pieza que vale el tiempo. Quien venga por el horror va a salir con la impresión de que llegó tarde y se fue temprano, porque el tramo sobrenatural es el más débil de los tres. Es una película que me gustó bastante y que aun así no puedo defender como un logro completo, y esa tensión es honestamente parte de lo que me sigue interesando de ella.
Rating: 7/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
Uno de los tres mercenarios conoce el lugar. Empieza a decir que tiene recuerdos de la zona, y es él quien dirige al grupo hacia la aldea y quien insiste en quedarse ahí. Poco a poco se acomoda la sospecha de que el accidente del avión no fue un accidente sino algo premeditado, y que la llegada a Saloum era el objetivo desde el principio. La razón es que de niño fue esclavizado y torturado en ese lugar, y volvió a cobrar.
Lo logra: mata al hombre que lo mantuvo encerrado y que abusó de él. Lo que no sabe es que con esa muerte rompe la barrera que mantenía a raya a unos espíritus. La película revela después que el hombre asesinado tenía un pacto con esas entidades, y que el pacto se pagaba con vidas de niños a cambio de que dejaran el lugar en paz. Al matarlo, el protagonista corta el suministro y los espíritus quedan libres.
El cierre ocurre cuando el grupo sale de la aldea en un bote. En el agua aparece una manifestación del hombre que él mató, que lo arrastra hacia el fondo y lo ahoga. La lectura es directa y bastante amarga: la venganza que persiguió toda su vida es exactamente lo que lo mata. Herbulot no está diciendo que no tuviera derecho a cobrarla, está diciendo que cobrarla no le devolvió nada. El personaje pasó su vida entera esperando ese momento y, cuando por fin llega, el peso del odio y del resentimiento sigue intacto sobre él. La venganza no cura el daño, y en este caso lo termina de ejecutar.
Ahí está también el punto donde el final se queda corto. La mecánica del pacto, el alcance de los espíritus y el sentido exacto de esa aparición final quedan sugeridos más que trabajados, y una película que dedicó tanto cuidado a su primer acto merecía cerrar con la misma precisión.

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