Director: Mark Fischbach Guion: Mark Fischbach Reparto: Mark Fischbach, Caroline Kaplan, Troy Baker Año: 2026
El horror en videojuegos lleva años produciendo material que el cine no ha sabido aprovechar, y las adaptaciones que llegan a la pantalla suelen traicionar justo lo que hacía funcionar al juego original. "Iron Lung" parte de una posición rara: el juego de David Szymanski es una pieza minimalista de culto entre la gente que juega horror, y quien la lleva al cine es Mark Fischbach, mejor conocido como Markiplier, que se creó una audiencia enorme precisamente jugando ese tipo de títulos. Dirige, escribe y protagoniza. El resultado es una película que acierta en lo atmosférico y tropieza justo donde uno teme que un debut de este perfil tropiece.
En "Iron Lung" seguimos a Simon (Mark Fischbach), un convicto en un mundo post apocalíptico posterior a un evento conocido como el Quiet Rapture, tras el cual la humanidad sobrevive de una forma completamente distinta a la que conocíamos. Simon pertenece a EDEN, la facción que sostiene que la humanidad ya se acabó, y está enfrentada al grupo que todavía cree que queda una segunda oportunidad. Condenado por participar en un atentado contra una facilidad, su castigo es una misión: lo meten en un submarino y lo mandan a explorar un océano de sangre en una luna desolada, con la instrucción de tomar fotografías y recoger información sobre lo que hay allá abajo. Nadie le explica bien qué están buscando, pero el énfasis con el que insisten en la exploración deja claro que alguien ya sabe que ahí hay algo.
El sub-género es el del horror claustrofóbico de un solo hombre, esa rama que va de "Das Boot" (1981) al terreno más cósmico de "Event Horizon" (1997) y "Sphere" (1998), y que en su versión acuática reciente tuvo su mejor exponente en "Underwater" (2020). "Iron Lung" se queda casi toda su duración dentro del submarino. Hay otros personajes, pero no los vemos: existen únicamente por voz, entre ellos Troy Baker, que le presta a la película el mismo oficio vocal que sostiene medio catálogo de videojuegos de la última década. Esa restricción es la mejor decisión del film y es fiel al juego: un hombre, una cabina, unos instrumentos, y afuera un líquido que no deja ver nada.
Donde la película más claramente funciona es en el ambiente y en el sonido. Fischbach entiende que el terror aquí no está en lo que se muestra sino en el mecanismo de mostrarlo. Simon tiene una escotilla, pero no le sirve para nada: sumergido en sangre y en oscuridad total, por el vidrio no se ve absolutamente nada. Su única forma de saber qué hay afuera es una cámara de rayos X con la que escanea el entorno y después mira lo que el disparo devolvió. Cuando una criatura empieza a aparecer en esas imágenes, la película consigue su mejor tensión sin enseñar prácticamente nada, y ese dispositivo del escaneo es lo más inteligente que hace. El diseño sonoro trabaja en la misma dirección, con el casco del submarino, la presión y los ruidos que no terminan de tener explicación construyendo la sensación permanente de que algo más está pasando ahí afuera. La criatura nunca queda del todo definida, pero sí queda claro que tiene alguna capacidad de meterse en la mente de las personas.
Donde "Iron Lung" falla es en el ritmo y en la actuación protagónica. La película dura 125 minutos y casi todo lo que ocurre lo recibimos por diálogo, lo cual es una carga pesada para un metraje de esa extensión. El arranque se mueve bien porque está estableciendo el mundo, las facciones y la misión, pero después de ese bloque el ritmo baja considerablemente y se queda abajo hasta que el último acto vuelve a apretar. Hay una versión de esta película veinte minutos más corta, o con la misma duración pero mucho más densa de contenido, que sería claramente superior. Y sobre Fischbach como actor no puedo ser tan generoso: no está mal, pero en varios pasajes sobreactúa, exagera reacciones que el material pedía más contenidas, y en una película que descansa por completo sobre un solo rostro eso se paga caro.
El otro problema es el arco de redención que el guion le arma a Simon. La película pasa buena parte de su metraje estableciéndolo como un hombre marcado por un acto de destrucción y por la militancia en la facción que da a la humanidad por perdida, y luego lo hace aterrizar en un gesto de generosidad que no termina de conectar con nada de lo anterior. A mí me sacó de la película. Es posible que esto sea gusto personal y que yo estuviera pidiendo algo más profundo de lo que el film se propuso, pero el giro se siente impuesto y no ganado.
Los que disfrutan del horror atmosférico de espacios cerrados, del suspenso construido por sonido, y los que ya conocen el juego de Szymanski y quieren ver hasta dónde llega la traducción, van a encontrar aquí una película entretenida y honesta con su material de origen. Los que necesiten un ritmo firme, actuaciones sólidas y un arco de personaje que cierre bien van a chocar con los tres frentes donde el film cede. A mí me gustó y me mantuvo entretenido, pero se queda a mitad de camino de lo que su premisa permitía.
Rating: 6/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
La película nunca entrega la explicación completa que su primer acto promete, y esa es una decisión de fondo más que un descuido. Lo que se sostiene hasta el final es la ambigüedad sobre dos cosas: qué es exactamente la criatura, y qué estaban buscando realmente en ese océano.
Sobre la criatura, el film se cuida de definirla. Nunca la vemos con la claridad que el cine de monstruos suele exigir; llega a nosotros del mismo modo en que le llega a Simon, en fragmentos fotográficos, apareciendo en tomas donde no debería haber nada. Lo que sí queda establecido es que tiene alguna forma de acceso a la mente humana, lo que convierte todo lo que Simon percibe en material sospechoso. Ese es el mecanismo real del horror aquí: en una película donde el protagonista es la única fuente de información, una criatura que manipula la percepción vuelve poco fiable a todo el relato.
Sobre la misión, la película deja claro que la facción que lo envía sabe más de lo que dice. El énfasis en explorar, en fotografiar, en registrar el fondo de ese océano, y el discurso repetido de que ahí abajo está lo que la humanidad necesita para su futuro, apuntan a que alguien ya identificó algo antes de mandar a Simon. Lo que Simon encuentra durante casi toda la travesía es un piso oceánico relativamente normal, y esa normalidad es parte del engaño.
El cierre apuesta por el arco de redención de Simon: el hombre condenado por un acto de destrucción, militante de la facción que dio a la humanidad por terminada, termina eligiendo algo menos egoísta de lo que su historia previa haría esperar. Temáticamente el gesto cierra la oposición entre las dos facciones, EDEN y los que creen en una segunda oportunidad, resolviéndola dentro de un solo personaje. El problema es que el film no construyó lo suficiente para que ese giro se sienta ganado, y el final termina explicando una tesis que la película no había trabajado.

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