Director: Ian Tuason Guion: Ian Tuason Reparto: Nina Kiri, Michèle Duquet, Adam DiMarco, Keana Bastidas, Jeff Yung, Ari Millen Año: 2026
Me habían hablado mucho de "Undertone". Varios sitios la estaban nombrando entre lo mejor del horror de este año, y el sello de A24 en el póster funciona a estas alturas como una promesa en sí misma. Yo no había podido verla, así que llegué con la expectativa alta y con ganas de darle la razón a todo el mundo. No pude. La película tiene una idea excelente, una atmósfera notable y un trabajo de sonido que merece todos los elogios, y aun así terminó siendo una de las decepciones más grandes que me he llevado en 2026. No porque sea mala en lo técnico, sino porque no sabe qué hacer con lo único que construye bien.
En "Undertone" seguimos a Evy Babic (Nina Kiri), que conduce un podcast dedicado a investigar casos misteriosos y presuntamente paranormales. Junto a su compañero recibe una serie de clips de audio sobre lo que le ocurrió a una pareja, y el trabajo del programa consiste en analizarlos e intentar determinar si lo que se escucha es real o está montado. Mientras avanzan por los archivos, alrededor de Evy empiezan a pasar cosas que guardan paralelos con los audios, y el espectador entiende bastante antes que ella que hay algo acercándose.
El sub-género es el horror de medios encontrados, pero desplazado del video al audio, y ahí está la mejor idea del film. La comparación obvia es "Pontypool" (2008), que también hace del sonido el vehículo de la amenaza, y el otro punto de referencia es "Censor" (2021), donde una mujer cuyo trabajo es analizar material grabado va perdiendo la capacidad de distinguir qué es real. La diferencia es que aquellas ejecutan su premisa hasta el final. Acá el diseño de sonido es excepcional, de verdad, y es lo que sostiene la película entera: la textura de los clips, lo que se oye al fondo, lo que se insinúa sin mostrarse. Si "Host" (2020) demostró que un formato puede ser el horror y no solo su envase, "Undertone" tiene esa misma ambición y la mitad de la disciplina.
El problema aparece a mitad de metraje. La película acumula tensión con paciencia durante la primera parte, y entonces uno empieza a anticipar exactamente hacia dónde va. A partir de ese momento la tensión no baja: se muere. El film sigue apuntando a un clímax explosivo, sigue escalando como si algo enorme estuviera por ocurrir, y ese algo nunca llega. Al final intenta una jugada, pero para entonces yo ya estaba aburrido y con poco interés en el desenlace. Es un ejemplo bastante claro de cómo no hacer un slow burn: el slow burn no consiste en retrasar, consiste en que la espera valga algo.
Lo que más me molestó es el personaje de Evy, y es un problema de guion, no de Nina Kiri, que hace un buen trabajo con lo que tiene. La dinámica del podcast la coloca a ella como la escéptica y a su compañero como el que cree. Funciona hasta que las cosas empiezan a pasarle a ella directamente. Evy ve lo que está ocurriendo, empieza a atar cabos entre los audios y su propia casa, y aun así insiste en que todo es mentira y está montado. No es una mujer ajena a las señales: es una mujer que las registra y las niega. El guion la necesita ciega para que la trama avance y no encuentra manera de conseguirlo sin hacerla ver tonta. Se vuelve frustrante, y llega un punto en el que uno deja de temer por ella.
Hay además decisiones que no terminan de sostenerse. La mecánica del podcast no resulta creíble: se reúnen varias veces y parecen grabar diez o quince minutos cada vez, de modo que la historia avanza a tirones y cada sesión se siente como una interrupción en lugar de un motor. Y hay ideas que se plantan y no llevan a ningún lado, como el tema de la madre encamada de Evy, un elemento que reaparece varias veces y que se podría quitar entero sin que la película cambie. La escena que peor me cayó es una en la que Evy toma una caja de crayones y se pone a dibujar sin sentido hasta que une los puntos y aparece una cara. Debería ser un momento revelador o inquietante y se queda en incómodo, casi en cringe.
Los que valoren el diseño de sonido como oficio van a encontrar acá material genuinamente bueno, y quien tenga más paciencia que yo con los finales que se demoran quizá le saque más. Los que necesiten que una película pague lo que promete, o que su protagonista razone como razonaría cualquiera, se van a topar con la misma pared que yo. Me frustró más que aburrirme, y esa es la palabra que mejor describe la experiencia: frustración, porque todo lo necesario para una gran película de horror estaba ahí.
Rating: 5/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
El final es bastante obvio, y esa es buena parte del problema. Cuando la investigación llega al décimo archivo, ya está claro para cualquiera que lo que hay detrás de los audios no es un montaje ni un crimen común, sino una entidad maligna. La película nunca lo dice con todas las letras; lo va dejando en el borde de lo que se escucha.
El mecanismo es el que la película venía insinuando desde el principio: escuchar es participar. Al reproducir ese décimo archivo, Evy termina de darle apertura completa a la criatura que llevaba tiempo acechándola. Lo que le ocurrió a la pareja de los clips no era un caso a resolver, era el manual de instrucciones de lo que le estaba pasando a ella.
Y ahí es donde el personaje se cobra su propia terquedad. Evy había visto suficiente. Los ruidos en su casa, las coincidencias entre los audios y su entorno, todo estaba disponible para que se detuviera. Siguió adelante insistiendo en que nada de eso podía ser real, y el film la deja llegar hasta el último archivo sosteniendo esa negación.
La película no muestra el desenlace de manera explícita. Da señales de que la entidad hizo entrada en el espacio donde está Evy y corta. Por lo que escuchamos en el resto del metraje, sobre todo por lo que les ocurre a las voces de los clips, lo razonable es concluir que la criatura fue a matarla.
Es un cierre al grano, y en abstracto es coherente. El problema es que llega después de una hora en la que el espectador ya sabía todo esto, y una revelación que el público resolvió mucho antes que la protagonista no funciona como revelación. Funciona como confirmación, y la confirmación no da miedo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario