Director: Koji Shiraishi Guion: Koji Shiraishi y Tetsuya Oishi Reparto: Miho Kanno, Eiji Akaso, Atom Shukugawa, Kyo Sato, Nose Rin Año: 2026
Hay un sub-género japonés que lleva más de dos décadas funcionando con la misma promesa: alguien reúne cintas, recortes y grabaciones ajenas, se sienta a revisarlas, y el espectador descubre junto con él que todo ese material apunta a lo mismo. Koji Shiraishi prácticamente vive ahí. Desde principios de los 2000 viene dirigiendo piezas de video maldito e investigación de sucesos, y "About a Place in the Kinki Region", que circula también como "Kinki" y como "The Curse of Kinki", es otra entrada en esa tradición. El problema no es la fórmula. El problema es que esta vez el archivo pesa más que la película.
En "About a Place in the Kinki Region" seguimos a Seno Chihiro (Miho Kanno), a quien traen a continuar el trabajo de un editor de una revista dedicada a lo paranormal que desapareció en medio de una investigación. La acompaña Ozawa Yusei (Eiji Akaso), un colega joven. Ninguno de los dos sabe demasiado sobre lo que el hombre estaba haciendo, así que les toca heredar su material completo, que son muchas grabaciones, recortes de periódico y varios USB, repartírselo y empezar a verlo. Lo único que queda claro desde temprano es que todo apunta a una serie de sucesos ocurridos en la región de Kinki, en Japón, y que las personas que aparecen en esos videos terminan muertas o desaparecidas.
La estructura es lo más interesante que tiene la película, y conviene reconocérselo. El guion te suelta la información en pedazos y te coloca en la misma posición que los investigadores: estás atando cabos al mismo tiempo que ellos, con el mismo material y sin más contexto del que ellos tienen. Me gustó además la mezcla de metraje encontrado con cine convencional, que Shiraishi alterna con soltura y que le da al conjunto una textura que la pura cámara subjetiva no consigue. Hay imágenes genuinamente impactantes y hay un par de muertes que golpean de verdad.
El problema es que eso ocurre muy poco y el resto del tiempo la película se dedica a acumular. Suelta mucha más información de la que después piensa usar, abre líneas que no profundiza y deja cabos que no recoge, y ese exceso convierte la investigación, que debería ser el motor, en un trámite. El desarrollo se hace largo y se hace aburrido. Me costó trabajo pasar de la primera parte y en más de una ocasión me quedé dormido, que es un dato incómodo de escribir en una reseña pero es el dato honesto. Le falta tensión y le falta ritmo. Los elementos sobrenaturales están, pero se usan con una timidez que no le conviene a una película de 103 minutos construida sobre el misterio: algunos funcionan muy bien, otros directamente no, y en conjunto son demasiado suaves para sostener el miedo.
Lo más frustrante es lo que pasa con el giro. Se revela bastante temprano, y aunque en ese momento no es concluyente, basta para que uno se quede con la idea fija de si eso es lo que realmente está ocurriendo. A partir de ahí la atención se desplaza: dejas de seguir los hallazgos de la investigación, que es lo que la película quiere que hagas, y te dedicas a verificar tu propia sospecha. Eso le drena la tensión a todo el tramo central. Y después está el otro problema, que es más grave: cuando el final llega y confirma qué estaba pasando, uno se da cuenta de que hay bastantes cosas del desarrollo que no encajan con esa explicación. El cierre no corona el trabajo previo, lo desarma, y deja la sensación de un guion menos afinado de lo que parecía mientras avanzaba.
Hay que decir algo a favor de la criatura, porque es lo mejor que tiene la película en términos de diseño. Se ve muy bien, es creativa y no se parece a cosas que uno ya haya visto en este tipo de cine. Justamente por eso molesta tanto que aparezca casi al final y que se use tan poco. Las actuaciones no están mal, pero tampoco terminaron de convencerme, y en una película que descansa sobre dos personas revisando archivos eso se siente.
Los fanáticos del metraje encontrado japonés y del cine de investigación de sucesos van a encontrar aquí una estructura que conocen y algunos momentos que valen. Los que necesiten que una película de misterio sostenga la tensión durante sus dos primeras terceras partes se van a aburrir, y los que exijan que el final cierre con coherencia lo que el desarrollo abrió van a salir molestos. Yo no la recomendaría, y no por mala factura sino por lo pesada que se hace. Tenía potencial en varios frentes y tiene sus buenas escenas, pero no compensan el resto.
Rating: 4/10
Final Explicado (Spoilers a continuación)
Chihiro y Ozawa logran ubicar al editor desaparecido, lejos de su casa y de su lugar de trabajo. Lo encuentran muy deteriorado, viviendo en condiciones casi infrahumanas junto a su esposa, que está igual de deteriorada y se comporta más como un animal que como una persona. Él tiene un ojo tapado y reacciona con violencia al ver a Chihiro: le dice que ella ya lo engañó una vez y que lo que le está pasando es culpa suya. Ozawa no entiende la acusación. Antes de que puedan sacarle algo más, el hombre les entrega otro USB y, acto seguido, él y su esposa se quitan la vida.
El material de ese USB muestra a un grupo de mujeres que funciona casi como una secta y que realiza un ritual en honor a seres queridos que perdieron. Ozawa reconoce a una de ellas: es Chihiro. Confrontada, ella admite que estuvo en el grupo pero sostiene que se fue a la semana y que no tiene nada que ver con aquello.
En las grabaciones aparece además una piedra a la que esas mujeres rinden culto, y la propia Chihiro señala que esa piedra es el origen de todo y que destruirla es la única forma de detener la cadena de muertes y desapariciones. Siguiendo la investigación llegan a un lago donde entienden que está.
Ahí se revela que Chihiro nunca se fue. Sigue siendo parte del grupo, tiene control sobre la piedra, y llevó a Ozawa hasta ese lugar para entregarlo como ofrenda. Es también el momento en que aparece la criatura, que se lo lleva. Lo que Chihiro busca a cambio es que le devuelvan a su bebé, muerto a los pocos días de nacer.
Ese motivo es lo mejor de la explicación, porque convierte a Chihiro en una versión más de las mujeres del ritual en vez de en una villana. El problema es que la revelación obliga a releer el desarrollo, y al releerlo demasiadas piezas dejan de tener sentido: una investigadora que controla el objeto que investiga no necesitaba nada de lo que la película nos hizo atravesar.

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